Del blog www.nemirovsci.com.ar // Osvaldo Nemirovsci
Pasamos los siete años mas infaustos de nuestra vida, que a la vez entendíamos como los peores también para el país. Un día, un 30 de octubre fuimos a votar y ahí empezamos a comprender que las pequeñas resistencias y las grandes decisiones de no ceder ante el horror y la entrega, tenían sus frutos.
El 10 de diciembre de 1983, recuerdo que marchamos por las calles de Bariloche, desde Onelli y Yatasto hasta el Centro Cívico. Los peronistas con el malestar todavía fresco de la frustración electoral, los radicales con el júbilo de asumir el gobierno y con la inexperiencia de no estar habituados a encabezar esa movilización, otros partidos y sectores con sus banderas y consignas. Pero todos, absolutamente todos, teníamos una alegría inconmensurable, única, se palpaba en las caras y en los movimientos de miles de cuerpos que bailábamos, reíamos, gritábamos, dábamos vivas a nombres de amigos y militantes que habían muerto por la represión. Cada uno tenía un recuerdo y todos queríamos tener una esperanza. Seguí leyendo